La comunicación, fra Salimbene de Parma y el experimento de Federico II.


La comunicación interpersonal, incluyendo las palabras, los tonos de voz, las posturas y gestos del cuerpo, es la más básica y vital necesidad de los seres humanos. ¿Quién lo puede negar? Hoy sabemos que después de la supervivencia, es la conditio sine qua non de la existencia humana por excelencia.

Todo estudiante de Comunicación Social ha escuchado alguna vez, en el transcurso de su carrera universitaria la anécdota del experimento con la comunicación del emperador medieval Federico II, según la contó el monje franciscano Ognibene degli Adamo y que tiene que ver con esa necesidad tan básica. ¿Pero es cierta?

El imperio de los Staufer

La historia supuestamente transcurre hace unos 1.000 años, cuando todavía no se conocía lo que serían los Estados-Nación, y una familia de Suabia (de Schwaben, al suroeste de Alemania) tomó en sus manos las riendas del destino de Europa. Elegidos como duques de Suabia, después como reyes romanos, y finalmente emperadores del Sacro Imperio Romano Germánico, los Staufer dejaron su impronta en Europa durante un siglo, en el medioevo tardío.

En el apogeo de su poder, sus dominios se extendían desde el Mar del Norte y Mar Báltico al norte, hasta el sur de la Provenza francesa al oeste, Bohemia (hoy República Checa) al este, y más allá de los Alpes, hasta el mediterraneo de Italia y la isla de Sicilia en el sur.

mapa del imperio Romano de la Nación Alemana en 1200

Mapa del imperio Romano de la Nación Alemana en 1200

Federico II, 3ra. Generación de los duques de Hohenstaufen, nació como su padre en Italia, específicamente en Jesi, provincia de Ancona, en 1194 y murió en Fiorentino de Puglia, 56 años después. Fue hijo de Enrique VI de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y de Konztanza reina consorte de Aragón y reina de Sicilia. También fue nieto del legendario emperador Federico I Barbarroja.

Estatua de Federico II, situada al Palazzo Real de Nápoles

Estatua de Federico II, en el Palazzo Real de Nápoles

Aficionado a la halconería, Federico era conocido por el apelativo de  “meraviglia o stupore delmondo” (maravilla o asombro del mundo) y también como “fanciullo di Puglia” (el niño de Puglia), tenía una personalidad tan fascinante y multifacética que polarizó hasta hoy la atención de los historiadores generando una larga serie de mitos y leyendas populares, para mejor o peor. Por un lado era muy culto al punto que dominaba fluidamente el italiano, el alemán, el francés, latín, griego y el árabe; y por el otro podía ser tremendamente cruel.

Uno de esos mitos es el que el monje detalló en su crónica  Monumenta historica ad provincias Parmensem et Placentinensem pertinentia (Documentos históricos pertenecientes a las provincias de Parma y Piacenza) y que sostiene que Federico II en su afán por hallar una respuesta a la pregunta de cuál era el idioma original y natural de los hombres, ordenó que se pusiera a un cierto número de recién nacidos bajo los cuidados y la tutela de nodrizas a las cuales se les impartió la estricta orden de atender con esmero a los niños de modo que nada les faltara, pero cuidando mucho de no dirigirles jamás palabra alguna ni hablar con otros en su presencia.

Nacimiento medieval en la nobleza y alta burguesía

Nacimiento medieval en la nobleza y alta burguesía

Mediante la creación de éste vacío lingüístico, el emperador  esperaba comprobar si los niños comenzaban a hablar espontáneamente el hebreo (se creía por entonces que era el idioma “original” de los hombres),  el griego, el latín, el árabe u otra lengua “menor”, propia de sus progenitores.

Lamentablemente el experimento –según Salimbene- fue en vano y no llevó a ninguna conclusión. “Fue inútil -relata el monje- porque los niños no podían vivir sin poder hacer ademanes ni gestos, y poder mostrar alegría en sus rostros por los halagos que se les pudieran haber hecho. En definitiva, por no poder comunicarse murieron”.

“Si non é vero, é ben trovato”

Al parecer la historia, muy difundida hasta hoy, es una mentira justificada por el odio que el monje tenía al emperador que combatió la iglesia de Inocencio III y de Gregorio IX quien lo excomulgó. Por ese motivo se cree que la historia si no inventada, fue al menos exagerada por Salimbene.

Como sea, la falsedad del mito creado por el fraile queda demostrado en este ya famoso video, “Talking Twin Babies“, subido a youtube por Jay Randall hace 4 años y que ya tiene desde entonces casi 115 millones de visitas.  En él queda demostrado que los mellizos Sam y Ren de 10 meses de edad tienen una amena conversación sin pronunciar una sola palabra de cualquier idioma, algo que no invalida lo dicho al principio porque aquí a todas luces hay comunicación. El video puedes verlo aquí:

Conversación entre dos bebés. 15 millones de descargas en You Tube (para verlo hacé clic en la imagen)

Conversación entre dos bebés. 15 millones de descargas en You Tube (para verlo hacé clic aquí o en la imagen)

¿Quién fue el cronista Salimbene?

Ognibene degli Adamo, más tarde Fra Salimbene di Parma.

Ognibene degli Adamo, más tarde Fra Salimbene di Parma.

Ognibene nació en 1221 en Montefalcone, cerca de San Polo d’Enza en la región de Emilia-Romaña, en el seno de una familia burguesa muy próspera pero no noble. Su padre, Guido di Parma, de excelente llegada al entorno imperial, había participado de la 4ta. cruzada en Tierra Santa en 1202 al servicio del emperador Baldovino, conde de Flándes.

A los 17 años, rechazando atractivas perspectivas mundanas que le estaban garantizadas por su posición social, cedió al llamado de la fe. Su padre se opuso y apeló incluso a los favores del cardenal Sinibaldo dei Fieschi, oriundo de Parma como él y que en 1243 fue elegido papa con el nombre de Inocencio IV, y del propio emperador para impedir que su hijo se sometiera a la vida monástica. Fue en vano. Ognibene lo relata así: “En 1238 entré en la Orden de Frailes Menores (de la orden franciscana), fue el 4 febrero, la fiesta de San Gilberto. Fui aceptado en vísperas de Sant’Agata, en la ciudad de Parma, por el Ministro General, el hermano Elías.” Después de unos pocos meses, a sugerencia de un viejo cofrade “lleno de días y méritos” cambió su nombre por el de Salimbeneporque, como Luca, nadie es bueno si no es Dios “.

Baptisterio de Parma: el edificio rojo a la derecha es el lugar de nacimiento de Salimbene di Adamo.

Baptisterio de Parma: el edificio rojo a la derecha es el lugar de nacimiento de Salimbene di Adamo.

Transcurrido el breve período de su noviciado en la Comunidad de Fano, lejos del afecto familiar y de sus jóvenes amistades, y ordenado en el mismo año de 1238, fue inmediatamente destinado a importantes conventos, con la posibilidad de perfeccionar la vida espiritual y adquirir conocimientos no comunes, en un siglo donde el aprendizaje era adquirido principalmente a través de la experiencia.

Llevó una vida errante evitando a su padre que le acosaba exigiéndole que renunciara a su vocación. Así se lo encuentra en Jesi, Lucca, Siena, Pisa, Bologna, Ferrara, Reggio, Borgo San Donnino (el actual Fidenza), Faenza, Ravenna y Forlì, con varias estadías en Parma.

Vida monástica medieval según la versión fílmica de 1991 del director José Luís Rueda de El Nombre de la Rosa de Humberto Eco

Vida monástica medieval según la formidable versión fílmica de 1991 del director José Luís Rueda de El Nombre de la Rosa de Humberto Eco

Gracias a su posición social y a sus frecuentes viajes entró en estrecha relación con muchos eruditos de su época, familiarizó con el Papa Inocencio IV y conoció a Luis IX de Francia y al emperador Federico II de quién resultó -seguramente muy a su pesar- su cronista.

El monasterio de Montefalcone es considerado uno de los primeros asentamientos franciscanos. A través de los siglos, sufrió numerosos cambios y usos. Finalmente fue abandonado por los jesuitas en 1859 después de muchas restauraciones. Actualmente -siendo una edificación milenaria- lamentablemente está en estado de semi-ruina.

El monasterio de Montefalcone es considerado uno de los primeros asentamientos franciscanos. A través de los siglos, sufrió numerosos cambios y usos. Finalmente fue abandonado por los jesuitas en 1859 después de muchas restauraciones. Actualmente -siendo una edificación milenaria- lamentablemente está en estado de semi-ruina.

En 1247 recaló en Lyon, entonces sede del tribunal papal, en cuya ocasión visitó los conventos de algunas ciudades francesas, entre ellas naturalmente París. Desde allí se dirigió al sur de Francia donde conoció a Hugo de Digne quien lo puso por vez primera en contacto con las doctrina de Joaquín de Fiore. En 1249 volvió a la tierra del Dante, pasando por Ferrara, Cremona, Troyes, Florencia, Rávena, Génova, Reggio y al convento de su Montefalcone natal donde probablemente fue que entregó su alma a Dios en 1288, en lugar y bajo circunstancias desconocidas. Ese monasterio franciscano cerca de Módena, donado según la tradición por Guido II de Canossa a San Francisco de Asís en 1217, aún existe.

Descrito como hombre apuesto, de estatura media, avaro y astuto, malicioso e iracundo, muy impulsivo y fácilmente influenciable, también se decía de él que a veces solía ser galante y deseoso de mostrar amabilidad y cortesía. Seguidor y ferviente creyente en las enseñanzas de Gioacchino da Fiore (1135- 1202), fundador de la orden monástica de San Giovanni in Fiore, un místico, teólogo, esoterista y de ideas apocalípticas, se dejó llevar por las profecías de éste.

Pero una personalidad tan controvertida no le quita el mérito de su intenso compromiso apostólico el que supo combinar con una fructífera actividad literaria, de la que se conserva únicamente su crónica Monumenta Historica. Se trata de un trabajo único en su género por la amplitud del período que abarca (los años 1167 a 1287). Curiosamente la segunda parte que abarca el período de 1212 – 1287, fue la primera en ser editada (recuérdese que la imprenta de tipos móviles recién fue inventada por Guttenberg en 1439). La primera, “De fratre Salimbene et de eius chronicae auotoritate“, que relata los años previos recién fue impresa en París 600 años más tarde en 1878. La obra en su totalidad es considerada una de las fuentes más útiles del siglo XIII, sobre todo de la historia política de aquel tiempo y también como imagen animada de la época, porque representa un fragmento de 120 años de la vida política y social de Italia. Por todo ello Salimbene es considerado uno de los más importantes cronistas de su época si bien la objetividad periodística no haya sido uno de sus fuertes.

Excumulgado por el papa Gegorio IX Federico partío en 1228 a tierra santa en lo que se conoce como la 6ta. cruzada. Una vez allí, sin derramar una sola gota de sangre, el emperador, que hablaba fluídamente el árabe, negoció hábimente con el sultán Al-Kamil la posesión de los santos lugares critianos, entre ellos Nazaret, Belén y Jerusalém, exceptuando los lugares santos para el Islam. Tras firmar un armisticio de diez años con el sultán, fue coronado rey de Jerusalén el 18 de marzo de 1229.

Excumulgado por el papa Gegorio IX Federico II partió en 1228 a tierra santa en lo que se conoce como la 6ta. cruzada. Una vez allí, sin derramar una sola gota de sangre, el emperador, que hablaba fluídamente el árabe, negoció hábimente con el sultán Al-Kamil la posesión de los santos lugares critianos, entre ellos Nazaret, Belén y Jerusalém, exceptuando los lugares santos para el Islam. Tras firmar un armisticio de diez años con el sultán, fue coronado rey de Jerusalén el 18 de marzo de 1229.

En “Las Doce Calamidades del emperador Federico II”, una narrativa en primera persona puesta en boca de un sirviente, escrita por Salimbene para demostrar los excesos del emperador (“aunque por puro cansancio no los contaré todos”), es donde se describe la historia de los niños y sus nodrizas que tenían prohibido hablarles.

“Una de cal y otra de arena”

En realidad toda la crónica está configurada para demostrar el paralelismo entre las diez plagas bíblicas y las diez plagas de Federico II. Haciendo hincapié en el carácter cristiano de su narrativa y la naturaleza no cristiana -según él- del emperador, Salimbene convierte en suya una frase que se usaba durante las cruzadas alegando que Federico “si hubiera sido de corazón católico, y hubiera amado a Dios y a su Iglesia, pocos emperadores en el mundo hubieran tenido su igual (…) Por no serlo, el monje le propina adjetivos como hombre malo y maldito, cismático, herético, corruptor de toda la tierra, ya que sembró la semilla de la división y la discordia en las ciudades de Italia.

Como dirían bastantes jefes de estado hoy en día: con un cronista así, ¿quién no necesita toda una corte de relacionistas públicos?

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Acerca de mritter1946

Soy un hombre que ha dedicado su vida profesional a la comunicación. Me gradué y doctoré en Ciencias de la Comunicación Social en Buenos Aires.Tras 32 años en la corporación Siemens -los ultimos 10 como director regional de relaciones y comunicaciones corporativas- dedico desde 2003 mi actividad a la consultoría de temas relacionados con la comunicación en tiempos de crisis y a la docencia universitaria. Escribí algunos libros y muchos artículos y suelo ser invitado a dar conferencias en América latina. Mi mejor virtud: una curiosidad insaciable. Mi peor defecto: tener el "si" fácil.
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Una respuesta a La comunicación, fra Salimbene de Parma y el experimento de Federico II.

  1. gerardo semenzato dijo:

    Muy bueno el artículo Miguel
    Entretenido y a la vez muy ilustrativo
    Saludos
    Gerardo

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